Que quiere decir piruja

prostitutas de la historia los estereotipos de la mujer

Carla quería ocuparse en una perfumería, pero su padre veía este desempeño como un oficio de putas; él quería que fuese modista. No acepta las imposiciones y prohibiciones de su progenitor, quien le pegaba para someterla, pero ella no cedía, y a los 21 años se marcha de casa.

En su relato Carla se nos revela como una muchacha llena de deseos. Por ello, motivada por el dinero que podía ganar Esta ocupación le divertía y le proporcionaba dinero para comprar lo que anhelaba.

Pero le parecía injusto tener que dar un porcentaje de sus ganancias al empresario para quienes laboraban, por lo que, con unas compañeras, intenta establecerse por su cuenta. La tentativa no le salió bien. Por todo esto, en regresó a Verona. Aunque no estudiaba, se movía en el ambiente universitario y sus amigos universitarios contribuyen a su formación; leía mucho y crecía culturalmente. Tenía 22 años; hacía un año que se había marchado de la casa de su padre.

En el año 69 se fue a Dinamarca. Regresa a Verona, pues estaba enamorada de un militar norteamericano negro que residía allí. Lo quería locamente, a pesar de lo mujeriego que era y de lo que por esto le hacía sufrir, pero no quería casarse con él 4.

Vuelve a trabajar en night. Comienza a conocer prostitutas. No quiere continuar en el night y se emplea en una empresa de cosméticos como esteticista visitadora.

Nunca se había prostituido y ni siquiera pensaba en ello. En el bar, muchos hombres le proponían a Carla relaciones sexuales a cambio de dinero 6. Pia y Carla viven juntas. Nuestra protagonista no conseguía encontrar trabajo y vivían del dinero que Pia ingresaba prostituyéndose. Como no admitía esta situación de dependencia económica, que le desagradaba profundamente, piensa, entonces, en la posibilidad de prostituirse: No estaban en el otro lado de la barricada, como las consideraba la gente.

Para mí eran personas vencedoras, ni víctimas ni mujeres que hay que exorcizar. Pia me parecía fuerte, segura de sí misma y de su trabajo Empezó, así, una vida de prostitución y diversión. Salían, una noche o dos a la semana, a prostituirse y obtener lo mínimo para vivir dignamente, dedicando el resto del tiempo a pasarlo bien.

Se prostituía, pues, a tiempo parcial. Las cosas le iban bien. Dejan de trabajar y siguen prostituyéndose para obtener dinero: Acudían a bares, discotecas y night para conseguir clientes. Por tanto, Carla pasa de ejercer la prostitución a tiempo parcial, a hacerlo a dedicación completa; y pasa, también, de trabajar por cuenta ajena, en locales, a hacerlo por cuenta propia.

Ejerce la prostitución de día, no le gusta trabajar de noche. El ejercicio de la prostitución en la calle y no en los locales es un modo de ganar autonomía, de no trabajar para nadie, de conquistar libertad con respecto a los hombres, de librarse de la explotación laboral. Permítasenos una larga cita, pues vale la pena escuchar sus palabras:. Para empezar, no te hace padecer físicamente, porque la gente quiere oírte decir que te has sentido violada, violentada, que has puesto a la venta tu alma.

Te pones a la venta porque necesitas dinero. Así se han emancipado, porque ahora lo ganan bien, y tienen un tren de vida que nunca habrían soñado. A lo mejor él les hubiera pegado porque bebía, habrían parido tres o cuatro hijos y no habrían podido vivir bien esa maternidad, así que ni siquiera habrían tenido la alegría de la maternidad.

Han pasado de esa situación a otra, indudablemente mejor, por lo menos ya no dependen de una figura masculina. Pero en mi caso, la causa principal, lo que me empujó a prostituirme no ha sido sólo el dinero sino fundamentalmente el rechazo a las reglas fijas. También han contado sus características. He estado en Rusia y estaba llena de prostitutas, y sin embargo, todas las mujeres trabajaban, pero lo hacían por lo superfluo, por el consumismo que fascina siempre, sobre todo a quien no lo tiene.

Lo hacen para tener unas medias bonitas, el vestido de moda, para ir a los hoteles lujosos sólo para extranjeros, donde ni siquiera pueden entrar. Tengo que confesar que, incluso al principio, iba a trabajar con gusto. Solemos ver a las prostitutas como unas desgraciadas, marginadas y desamparadas, y nos negamos a admitir, nos escandaliza, que las prostitutas puedan experimentar una serie de placeres en el ejercicio de la prostitución.

Carla reconoce la existencia de estos placeres y habla de ellos. Señala la sensación de riesgo, que le excita, el placer de la transgresión y el de sentir poder o dominio sobre los clientes, sobre todo durante la negociación del precio del servicio.

Ante esto, a Carla le atemoriza y produce ansiedad pensar en el futuro e insiste en la necesidad de que las prostitutas aprendan a ahorrar para enfrentar su vejez. Solemos tener, configurar y necesitar una imagen estereotipada de las prostitutas, en virtud de la cual son víctimas de sí mismas, de la sociedad y de los hombres 14 , unas perdedoras, unas desventuradas de quienes compadecerse.

Pero esta imagen es eso: De hecho, Carla, como otras prostitutas, no se amolda a ese tópico: Evidentemente he sufrido por las dificultades de la vida, pero como todos.

No quiero ser víctima de estos sufrimientos: Para ella la prostitución es un medio para alcanzar y mantener su libertad, su autonomía, su independencia. Es un medio que le permite eludir el papel tradicional de esposa y madre, así como su dependencia económica con respecto a un varón. Esta falta de amoldamiento al estereotipo conturba a los prejuiciadores. Por otra parte, su realidad y sus posiciones con respecto a la prostitución resultan opuestas y provocadoras con respecto a la concepción que muchas feministas tenían de la prostitución y a sus posicionamientos sobre ésta.

Las feministas tenían de las prostitutas la imagen de unas mujeres excluidas y malhadadas, que se han visto forzadas por las circunstancias a ejercer la vil prostitución, de quienes esperaban que entonasen un mea culpa por vender su cuerpo a los hombres, que se mostrasen arrepentidas por lo que hacían y que quisieran dejar de hacerlo. Pero Carla, Pia y muchas otras prostitutas desbaratan esta imagen: Las feministas no aceptaban esta posición: Elegí hacerlo, nadie me ha obligado, me gusta, quiero seguir haciéndolo porque es un oficio que me va bien Carla ni muestra arrepentimiento por trabajar de puta ni quiere ser redimida por ello.

No se presenta como víctima y el trabajo sexual que desempeña para vivir lo hace porque quiere, en la misma medida o con los mismos condicionamientos en su elección que pueden tener otras muchas personas a la hora de conseguir un trabajo con el que ganarse la vida. El libro de Carla Corso y Sandra Landi escandaliza porque problematiza los estereotipos que discursos de uno u otro tipo, tanto moralistas como feministas, han establecido sobre el mundo de la prostitución.

Carla no nos presenta la historia de una mujer marginal e infeliz, apenada por lo que hace, sino que se presenta como una mujer que ha escogido lo que hace y que, gracias a los recursos que su trabajo le proporciona, vive felizmente, disfruta de la vida. No quiero concluir el presente texto sin antes disipar tres posibles malentendidos que hubiesen podido suscitarse a tenor de lo dicho hasta aquí. Carla se sabe, de hecho, diferente y, como ella misma recoge en su relato, hay muchos tipos de prostitución 16 recordar esta diversidad es, en parte, una de las intenciones del presente texto.

Carla reconoce no ser representativa de cómo son, qué desean y qué hacen muchas prostitutas; se reconoce diferente de las otras prostitutas, quienes también la ven a ella como distinta Se distinguen los rostros de las muchachas: Una de ellas mira fijamente fuera del cuadro. Se representan así diversas etapas de la inconsciencia antes de llegar a ser mujer. La siguiente dicotomía genérica presenta a la prostituta y femme fatale.

La prostituta es la mujer social y culturalmente estructurada en torno a su cuerpo erótico, en torno a la transgresión. En un nivel ideológico simbólico, en ese cuerpo no existe la maternidad, pues se encuentra pervertida.

La mujer fatal ha existido desde la mitología y en el folclor en todas las culturas. Entre los primeros ejemplos que podemos referir en el presente trabajo, se encuentran los personajes judeocristianos tales como: Así, la figura de la mujer fatal se hace omnipresente en la cultura occidental a finales del siglo XIX y principios del XX y que como hemos visto, tiene un arraigo cultural antiquísimo. En el siglo XIX, la figura de la prostituta y de la madame hacen su aparición, primero en la literatura naturalista S.

En esa época se nos presenta la imagen de la mujer transgresora del orden establecido, la mujer concupiscente que conduce al buen burgués a participar de los placeres prohibidos fuera del lecho matrimonial. Ella retoma la figura de la mujer fatal en uno de sus performances llamado: Se cuidan los zapatos andando de rodillas.

En el cabaret, todos los personajes son mujeres, sumamente fuertes, que juegan y dominan la mirada masculina a placer. Cabaret-Performance, es un performance que formó parte de las celebraciones por los cien años del Cabaret Bombay y Niña Yhared se propuso realizar una pieza posmoderna, que lo mismo recuerda al género de la Alemania de entreguerras, de Kurt Weil y Marlene Dietrich, que al cabaret de México en la década de los cincuenta, de Ninón Sevilla y Tongolele, gracias a la flexibilidad que permite un género híbrido como es el performance.

La mujer ha sido una víctima permanente a lo largo de la Historia. La nómina de agravios de que ha sido objeto es muy extensa.

Podemos mencionar el término victus, que significaalimento; podría ser también que viniese de vieo atar con juncos; formaba parte del ritual y en tal caso, significaría atado, inmovilizado. Podría ser también que la palabra proviniese de vincere , vencer, o también de vincire, que significa atar.

La razón de ser de la víctima es ser sacrificada sacrum facere , es decir, hacer con ella una cosa sagrada. En primer lugar porque el victus , el alimento ha de ser santificado mediante un ritual; y en segundo lugar, porque la tribu necesita hacer víctimas para mantenerse fuerte y unida o en todo caso, para marcar distancias respecto a éstas. Por ello es preciso que la víctima cargue con las culpas de todo aquello que perjudica a la tribu.

La tribu nunca puede ser responsable de sus propios males, nunca ha de autocastigarse. Hablar de la víctima sugiere hablar de violencia, ésta es entendida como una conducta intencional y dañina, ejercida sobre alguien en particular, previamente liberada y dirigida, puede ser activa o pasiva.

El término víctima, se refiere a todo ser viviente destinado al sacrificio. Desde el punto de vista utilizado habitualmente, una víctima, es la persona que sufre daño o perjuicio, que es provocado por una acción, ya sea por culpa de otra persona, o por fuerza mayor.

En palabras de Lipovetsky, la fiebre victimista: Aunque también designa una nueva sensibilidad feminista que recalca el calvario que sufren las mujeres y denuncia la espiral de las agresiones criminales de las que son objeto. Es sorprendente ver que dichas violaciones son perpetradas por allegados de la víctima. Este tipo de violación se conoce con el nuevo nombre:

Los artistas que han realizado la imagen de la mujer virgen son numerosos, sólo citaré algunos: Por otro lado consideré la manifestación cultural de los chicanos la cual se caracteriza por la utilización de los símbolos religiosos, políticos, indígenas y por el reflejo de sus problemas sociales y de identidad. En el caso de la mujer, la imagen se refleja contundente tanto en sus raíces y tradiciones populares, retomando el ícono de la Virgen de Guadalupe.

La imagen del estereotipo de la madre se muestra de una forma directa y tradicional en las obras de artistas españoles tal es el caso de Genaro Urrutia con Maternidad fig. La representación de la mujer ha venido marcada por un escaso desarrollo en lo que se refiere al arte español. Sin embargo, las realizaciones llevadas a cabo, marcan un hito en la Historia del Arte, tal vez precisamente por su fuerza en un mundo que les es hostil.

A su vez, estos cuerpos se entrelazan con elementos decorativos con los que los cuerpos se entrelazan: Se encuentran en una especie de isla flotante sobre una superficie oscura. Se distinguen los rostros de las muchachas: Una de ellas mira fijamente fuera del cuadro. Se representan así diversas etapas de la inconsciencia antes de llegar a ser mujer.

La siguiente dicotomía genérica presenta a la prostituta y femme fatale. La prostituta es la mujer social y culturalmente estructurada en torno a su cuerpo erótico, en torno a la transgresión.

En un nivel ideológico simbólico, en ese cuerpo no existe la maternidad, pues se encuentra pervertida. La mujer fatal ha existido desde la mitología y en el folclor en todas las culturas. Entre los primeros ejemplos que podemos referir en el presente trabajo, se encuentran los personajes judeocristianos tales como: Así, la figura de la mujer fatal se hace omnipresente en la cultura occidental a finales del siglo XIX y principios del XX y que como hemos visto, tiene un arraigo cultural antiquísimo.

En el siglo XIX, la figura de la prostituta y de la madame hacen su aparición, primero en la literatura naturalista S. En esa época se nos presenta la imagen de la mujer transgresora del orden establecido, la mujer concupiscente que conduce al buen burgués a participar de los placeres prohibidos fuera del lecho matrimonial. Ella retoma la figura de la mujer fatal en uno de sus performances llamado: Salían, una noche o dos a la semana, a prostituirse y obtener lo mínimo para vivir dignamente, dedicando el resto del tiempo a pasarlo bien.

Se prostituía, pues, a tiempo parcial. Las cosas le iban bien. Dejan de trabajar y siguen prostituyéndose para obtener dinero: Acudían a bares, discotecas y night para conseguir clientes. Por tanto, Carla pasa de ejercer la prostitución a tiempo parcial, a hacerlo a dedicación completa; y pasa, también, de trabajar por cuenta ajena, en locales, a hacerlo por cuenta propia.

Ejerce la prostitución de día, no le gusta trabajar de noche. El ejercicio de la prostitución en la calle y no en los locales es un modo de ganar autonomía, de no trabajar para nadie, de conquistar libertad con respecto a los hombres, de librarse de la explotación laboral.

Permítasenos una larga cita, pues vale la pena escuchar sus palabras:. Para empezar, no te hace padecer físicamente, porque la gente quiere oírte decir que te has sentido violada, violentada, que has puesto a la venta tu alma. Te pones a la venta porque necesitas dinero.

Así se han emancipado, porque ahora lo ganan bien, y tienen un tren de vida que nunca habrían soñado. A lo mejor él les hubiera pegado porque bebía, habrían parido tres o cuatro hijos y no habrían podido vivir bien esa maternidad, así que ni siquiera habrían tenido la alegría de la maternidad.

Han pasado de esa situación a otra, indudablemente mejor, por lo menos ya no dependen de una figura masculina. Pero en mi caso, la causa principal, lo que me empujó a prostituirme no ha sido sólo el dinero sino fundamentalmente el rechazo a las reglas fijas. También han contado sus características. He estado en Rusia y estaba llena de prostitutas, y sin embargo, todas las mujeres trabajaban, pero lo hacían por lo superfluo, por el consumismo que fascina siempre, sobre todo a quien no lo tiene.

Lo hacen para tener unas medias bonitas, el vestido de moda, para ir a los hoteles lujosos sólo para extranjeros, donde ni siquiera pueden entrar. Tengo que confesar que, incluso al principio, iba a trabajar con gusto.

Solemos ver a las prostitutas como unas desgraciadas, marginadas y desamparadas, y nos negamos a admitir, nos escandaliza, que las prostitutas puedan experimentar una serie de placeres en el ejercicio de la prostitución. Carla reconoce la existencia de estos placeres y habla de ellos. Señala la sensación de riesgo, que le excita, el placer de la transgresión y el de sentir poder o dominio sobre los clientes, sobre todo durante la negociación del precio del servicio. Ante esto, a Carla le atemoriza y produce ansiedad pensar en el futuro e insiste en la necesidad de que las prostitutas aprendan a ahorrar para enfrentar su vejez.

Solemos tener, configurar y necesitar una imagen estereotipada de las prostitutas, en virtud de la cual son víctimas de sí mismas, de la sociedad y de los hombres 14 , unas perdedoras, unas desventuradas de quienes compadecerse. Pero esta imagen es eso: De hecho, Carla, como otras prostitutas, no se amolda a ese tópico: Evidentemente he sufrido por las dificultades de la vida, pero como todos.

No quiero ser víctima de estos sufrimientos: Para ella la prostitución es un medio para alcanzar y mantener su libertad, su autonomía, su independencia.

Es un medio que le permite eludir el papel tradicional de esposa y madre, así como su dependencia económica con respecto a un varón. Esta falta de amoldamiento al estereotipo conturba a los prejuiciadores.

Por otra parte, su realidad y sus posiciones con respecto a la prostitución resultan opuestas y provocadoras con respecto a la concepción que muchas feministas tenían de la prostitución y a sus posicionamientos sobre ésta. Las feministas tenían de las prostitutas la imagen de unas mujeres excluidas y malhadadas, que se han visto forzadas por las circunstancias a ejercer la vil prostitución, de quienes esperaban que entonasen un mea culpa por vender su cuerpo a los hombres, que se mostrasen arrepentidas por lo que hacían y que quisieran dejar de hacerlo.

Pero Carla, Pia y muchas otras prostitutas desbaratan esta imagen: Las feministas no aceptaban esta posición: Elegí hacerlo, nadie me ha obligado, me gusta, quiero seguir haciéndolo porque es un oficio que me va bien Carla ni muestra arrepentimiento por trabajar de puta ni quiere ser redimida por ello. No se presenta como víctima y el trabajo sexual que desempeña para vivir lo hace porque quiere, en la misma medida o con los mismos condicionamientos en su elección que pueden tener otras muchas personas a la hora de conseguir un trabajo con el que ganarse la vida.

El libro de Carla Corso y Sandra Landi escandaliza porque problematiza los estereotipos que discursos de uno u otro tipo, tanto moralistas como feministas, han establecido sobre el mundo de la prostitución.

Carla no nos presenta la historia de una mujer marginal e infeliz, apenada por lo que hace, sino que se presenta como una mujer que ha escogido lo que hace y que, gracias a los recursos que su trabajo le proporciona, vive felizmente, disfruta de la vida.

No quiero concluir el presente texto sin antes disipar tres posibles malentendidos que hubiesen podido suscitarse a tenor de lo dicho hasta aquí. Carla se sabe, de hecho, diferente y, como ella misma recoge en su relato, hay muchos tipos de prostitución 16 recordar esta diversidad es, en parte, una de las intenciones del presente texto.

Carla reconoce no ser representativa de cómo son, qué desean y qué hacen muchas prostitutas; se reconoce diferente de las otras prostitutas, quienes también la ven a ella como distinta De hecho, Carla también padece y nos relata los aspectos negativos de su experiencia prostitucional, la violencia sobre todo.

Nos narra sus males, lacras y peligros. Había numerosos meublés y pensiones u hoteles cuyas habitaciones se alquilaban por horas.

Su primer cliente -dice- llevaba una camisa de Farreras, carísima, con el cuello muy sucio. Pidió un servicio de 6. El cliente tenía unos 40 años.

Desde entonces cogí la costumbre de mirar los cuellos de las camisas. Me cuenta todo esto mientras cenamos en compañía de otra prostituta, Antonia nombre supuesto , e Isabel Holgado, una antropóloga que trabaja en LICIT, la organización catalana que da apoyo a las putas y que lucha por la regulación del sector.

Hemos elegido la terraza de un restaurante del puerto porque hace muy buena noche. Mientras hablamos, la niña, que liquida su plato en dos minutos, va y viene de un lado a otro sobre su patinete completamente ajena a nuestra conversación. Marga me ha dicho que podemos hablar con confianza delante de ella, pues sabe perfectamente a qué se dedica su madre.

No les molestan los términos prostituta o puta, pero saben que al decir "trabajadoras del sexo" dan a su actividad una dimensión económica que es idéntica al resto de las relaciones económicas que mueven el mundo. Este silencio es muy significativo, pues gracias a él, y dado que hablamos de una actividad muy desacreditada socialmente, se carga el peso de ese descrédito sobre la mujer.

De hecho, nos referimos a ella con el término peyorativo de puta. Los hombres, en cambio, son clientes. No hay una palabra que posea la carga despectiva de puta para nombrar al usuario del sexo de pago. Pero donde no se manifiestan los discursos se manifiesta la realidad: El discurso de estas mujeres es implacable.

Cuando la mar estaba mala, había personas vomitando en esos seis lavabos y yo tenía que limpiarlo todo. Aquello sí que era sórdido. Embarcaba a las seis. Regresaba a Barcelona a la una de la madrugada.

La niña estaba entonces en casa de una amiga que la había recogido de la guardería. Yo me iba a dormir a casa de esa amiga hasta las cinco de la madrugada, hora a la que sonaba el despertador y comenzaba de nuevo la bola. Estuve así tres años, sin prostituirme. Y no te digo nada del sueldo porque no te lo ibas a creer. Descansaba un día a la semana si tenía la suerte de que no se había puesto ninguna compañera enferma.

Entonces hice el curso de camarera de pisos y empecé a alternar este trabajo con la prostitución. La verdad es que siempre lo he alternado con otras actividades.

Durante una época trabajé en una empresa de limpieza. Se trabajaba a destajo, como haciendo habitaciones en hoteles. Ahora alterno un trabajo con otro. De la prostitución vengo a sacar unos euros al mes.

El mes pasado trabajaba desde la una de la madrugada hasta las nueve de la mañana en el Fórum. Allí lo hacemos dentro de los coches. A las diez entraba en un hotel, a arreglar habitaciones, hasta las seis de la tarde.

Dormía desde las siete hasta la once, y vuelta a empezar. Entre una cosa y otra saco para salir adelante. He de pagar ese internado y las colonias de verano.

Marga, al contrario que Antonia , ejerce en la calle desde hace mucho tiempo. En los pisos dependes de cómo le caigas a la gobernanta y has de entregar la mitad de lo que ganas. Antonia cobra 60 euros por servicio, de los que percibe Marga no tiene una tarifa fija. En torno a Otro problema de los pisos es que a veces presionan a las prostitutas para que trabajen sin condón o hagan cosas que no quieren. De hecho, en algunos hay dos tarifas, una con y otra sin.

Se han dado casos también de clientes que han violado a alguna prostituta y los dueños del piso no han defendido adecuadamente sus derechos.

A los problemas tradicionales se suma ahora el de una inmigración masiva, incontenible, para la que la prostitución constituye una salida de emergencia.

La falta de regulación del sector beneficia a los explotadores, a las redes de traficantes, a las mafias. Una puta no puede ser contratada en calidad de tal ni darse de alta como autónoma ni cotizar a Hacienda ni sindicarse ni tener una cartilla de la Seguridad Social ni acceder en su día a una jubilación.

Y esto es lo que piden: Quieren entrar en un sistema que las rechaza, pero que es cliente de ellas. Antonia se ha presentado a la cita con un vestido muy elegante y sutilmente escotado. Es probable que venga de trabajar, aunque suele descansar los fines de semana. Es suramericana y llegó a España para trabajar en un club que abandonó tras liquidar la deuda que le permitió hacer el viaje.

Desde entonces ha trabajado en muchos sitios. Antonia tiene 28 años y Marga, como hemos dicho, Viéndolas juntas, tan distintas, se me ocurre que una vende sexo de fiestas de guardar y la otra sexo de días laborables.

Y hay consumidores para todos los gustos. Muchos, cuando se les ha acabado el tiempo, pagan una hora extra para poder hablar. El sexo es, con frecuencia, la coartada para hablar.

Como no admitía esta situación de dependencia económica, que le desagradaba profundamente, piensa, entonces, en la posibilidad de prostituirse: Pero esta discriminación agresiva de las trabajadoras sexuales se apoya también en otro elemento ligado a la construcción social de los géneros. De ser así, se ocupan de que se lleven a la menor y a la controladora en distintos furgones. Aquilino, cardenal al servicio de la vida consagrada La definición del estereotipo se origina en el siglo XIX y en su uso moderno es una imagen mental, muy simplificada y con pocos detalles, es directo. Prostitutas en accion prostitutas camufladas como restaurantes necesario extender a todas las mujeres los servicios de las casas de acogida que con frecuencia no autorizan la permanencia de las trabajadoras sexuales y de los teléfonos de denuncia del mal trato, para que puedan incluir las denuncias por maltrato institucional. Así que, pongamos que tenga cien mil, las gasto tranquilamente, porque sé que aunque sean las doce de la noche

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